martes, 5 de diciembre de 2017

                                              RADIO,ARTE,EXPRESIÓN

Radioarte se podría definir como “un arte de sensaciones radiofónicas” en palabras de José Iges. De esta forma el arte sonoro tiene el objetivo de provocar una serie de emociones nuevas al oyente, acostumbrado a no escuchar atentamente todo lo que suena por el aparato radiofónico.
La voz del locutor deberá usar los acentos y tonos correctos dependiendo del contenido de la información y tener la entonación correcta en la posición más adecuada.


La lengua, los labios, los dientes, el maxilar, el paladar actúan como agentes capaces de modificar el sonido producido por el mecanismo de la voz. La calidad del tono se puede lograr cuando a través del movimiento conjunto de dichos órganos, se varía el tamaño y la forma de la cavidad bucal. Ha de tenerse en cuenta que la lengua es el órgano que contribuye de modo más importante en la claridad de los sonidos porque, aunque la boca tenga la apertura necesaria, los sonidos producidos no pueden modularse si la lengua permanece inactiva o se mueve con torpeza.

 La posición de los labios hará que la voz influirá también en la forma de la cavidad de resonancia, y, por lo tanto, en el timbre de la voz. Esto quiere decir que si el locutor da entonación   a ciertas palabras o frases   en las que no corresponde, pondrá más importancia a datos que no tengan tanta relevancia, la entonación y el acento que use le ayudara  a que el radioescucha  comprenda mejor el mensaje.
En el lenguaje radiofónico ocupa un espacio importante, ya que quien está al micrófono es una persona que habla: que informa, opina, educa o entretiene, a un auditorio que escucha. Posee una importancia intrínseca elevada, ya que por medio de ella es posible expresar una amplísima gama de mensajes, de muy diversas maneras, y con diversas intenciones comunicacionales.
 La voz puede evocar todas las emociones humanas y transmitir múltiples contenidos estéticos: sus cualidades propias pueden combinarse para resultar en un producto de específicos efectos en la sensibilidad del oyente.


La modulación de nuestra voz es lo que le dará expresividad a nuestro discurso. Es el conjunto de entonación, pausas, inflexiones y dicción lo que nos ayudará a expresar de forma correcta lo que queremos transmitir, por esta razón antes de salir al aire se realiza algunos ejercicios para reforzar nuestra entonación. 

La palabra y la voz, navegando en el telégrafo y el teléfono, y luego entrando con la música a los hogares haciéndose presente desde la radio. Son estos los elementos (voz, palabra, música, tecnología y repercusión personal) los que por su enorme importancia y su presencia inevitable captan nuestra atención, en su función comunicacional e impresionista, al afectar al hombre, tanto en su razón como en todo lo afectivo que posee.
La magia de las palabras reside en que nos sirven para expresar absolutamente todo lo que nos rodea: las ideas, los sentimientos, el humor, la filosofía, las matemáticas. En la radio sucede lo mismo: la palabra facilita la comunicación y la comprensión. Las palabras son tan importantes en este medio que Romo asegura que “en la radio no hay acción ni comunicación sin palabra” y añade: “La palabra radial está ahí para convencer, aconsejar, acariciar, recordar, evocar, convocar, provocar, halagar; pero nunca para murmurar, insultar, regañar, alejar”
Cuando la música aparece junto a otros elementos sonoros debe mezclarse armónicamente con ellos y provocar una simbiosis perfecta en la que no existan distorsiones. Por eso, cuando los profesionales se proponen construir su mensaje, la elección entraña cierto riesgo. Y esto, porque, como hemos apuntado, las cualidades expresivas de la música permiten que este sistema actúe de manera directa sobre las estructuras psicológicas del individuo.
 La música presenta un poder evocador difícilmente alcanzable por otros elementos del lenguaje: la música sugiere, estimula y emociona. La música puede ser, sin duda, una buena metáfora con tantos significados.
 Otro de los componentes más importantes es el silencio es “uno de los recursos más expresivos con los que cuenta la radio, todo dependerá de en qué momento decidamos utilizarlo porque es “un elemento más del mensaje. Supone una elección. Y en la elección se encuentra la posibilidad artística expresiva” 
Por eso, creemos que el silencio es mucho más que la ausencia de sonido. De hecho, para que el silencio “hable”, para que transmita, tiene que estar insertado en la narración junto con otros elementos sonoros. Sólo de este modo apreciaremos su función semántica, que es la que realmente nos interesa en un estudio aplicado a la información radiofónica.


El arte radiofónico además de ser un lugar para poder modificar el lenguaje radiofónico, sorprendiendo al espectador con nuevas formas artísticas y de expresividad, es un espacio para la experimentación. Con piezas como las de Ansiedad he podido llegar a comprender la importancia del lenguaje radiofónico, el cuidado especial que merecen todos los elementos para poder crear auténticas sensaciones en el espectador, dada la magia que propicia la radio para construir “imágenes acústicas.

En la radio suceden acontecimientos que suenan de un modo tan mundano que parece como si ocurrieran en la misma habitación, pero que suceden tan lejos que es como si nunca hubieran existido. Rudolf Arheim